¿Por qué están aumentando los robos de café verde?
En los últimos meses, se ha reportado un aumento en la tasa de robos de café en las etapas previas al tueste. Los ilícitos se cometen en distintos eslabones de la cadena de suministro. Desde la sustracción de las cerezas aún inmaduras hasta robos planificados por bandas delictivas en destino.
Frente a la escasez, los nuevos aranceles y el aumento de los precios internacionales, el café se ha vuelto un blanco muy codiciado y, a su vez, una mercancía difícil de rastrear para sus propietarios.
Este contexto de vulnerabilidad genera que las pólizas de seguros aumenten, así como la inversión necesaria en seguridad y monitoreo, encareciendo el proceso logístico. Asimismo, estos actos representan un riesgo para la integridad de aquellos actores que, por ejemplo, deben transportar un gran número de sacos de café, valuados en altas cantidades de dinero.
Para saber por qué se están registrando más casos de robos de café conversé con el presidente de un gremio de transporte de carga en Colombia y con el director del Centro Agroecológico del Café de México.
Lee también: Los pequeños comerciantes de café verde están sintiendo la presión

La valorización del café frente a precios históricamente altos
Arnulfo Cuervo Aguilera es el presidente de Fedetranscarga, un gremio colombiano que representa a las empresas de transporte de carga del país ante el gobierno nacional y entidades sectoriales. “En plena cosecha, y con la baja producción de Brasil, el café colombiano ha venido teniendo un mejor precio a nivel mundial”, afirma.
Él explica que las tractomulas pueden llegar a transportar entre 500 y 550 sacos de café, lo que constituye una carga atractiva para los delincuentes. “El valor de la mercancía es muy significativo, estamos atravesando una coyuntura puntual de una cosecha que nos puede dar mejores valores pero la falta de autoridad y la permisividad para que los delincuentes cometan estos actos ha creado una situación compleja”, sostiene.
Gerardo Hernández Martínez es el director del Centro Agroecológico del Café, una empresa enfocada en la producción sostenible de café ubicada en Veracruz, México. Él explica que en los últimos meses han aumentado las denuncias de robos por parte de los productores. Este tipo de vandalismo local consiste en el ingreso a las fincas por las noches para sustraer las cerezas de café. “Desafortunadamente, es algo que siempre ha sucedido pero definitivamente el alza de los precios ha propiciado que sea más atractivo”.
Cómo impactan los nuevos aranceles en los robos de café en destino
Los hurtos y los robos de café no se limitan a los países productores. Según un artículo de Reuters, en Estados Unidos se han perpetrado robos por parte de bandas criminales que se hacen pasar por compañías de transporte. Este fenómeno no es nuevo, pero hoy en día es mucho más frecuente y se atribuye en parte al aumento de los aranceles.
La oferta de estos servicios muchas veces se presenta como una opción rápida y económica que puede resultar atractiva para importadores incautos. Cada uno de estos camiones puede transportar alrededor de 20 toneladas de café verde, valuadas en unos US $180 000.
Una guía de la Asociación Nacional de Café de Estados Unidos titulada Combating Fraud and Coffee Theft Within the Trade enumera una serie de recomendaciones para prevenir y mitigar las consecuencias de posibles robos de café verde durante el transporte. Entre los puntos críticos de control sugiere verificar la identidad, la licencia, el historial y la veracidad de cualquier dato aportado por parte de la compañía logística.
Además, es importante conocer y revisar los protocolos de seguridad, los planes de contingencia y las herramientas tecnológicas implementadas para el monitoreo de la carga. La guía también recomienda contar con una copia del certificado de seguro que especifique los valores a cubrir y atribuya responsabilidades en cada etapa del transporte.
Por último, en caso de que se produzca un robo, es importante dar alerta temprana a las autoridades locales, así como a los eslabones anteriores y posteriores de la cadena de transporte y a la compañía aseguradora.

¿Qué otras circunstancias incentivan los robos de café?
Para Arnulfo, el café siempre ha sido una mercancía vulnerable al robo; sin embargo, él denuncia que actualmente el café está siendo robado en sintonía con la inacción de las autoridades pertinentes. Él considera que esto se debe a que en algunas regiones el Estado ha perdido autoridad y han pasado a ser virtualmente controladas por grupos delictivos.
“Quienes se dedican a esta actividad delictiva ya conocen en qué parte de Colombia se están extrayendo este tipo de cosechas”, sostiene. Según él, en los últimos 10 meses se produjeron 18 hurtos, un saqueo y otros dos intentos de saqueo en el corredor vial que va de Nariño al resto del país.
Para Gerardo, trabajar con cafés especiales genera la necesidad de dejar el fruto hasta la madurez plena, exponiéndose a hurtos durante más tiempo. A pesar de que las fincas de mayor escala puedan contratar seguridad privada, muchas veces las dimensiones hacen inviable cubrir todos los flancos. Por otro lado, los minifundistas no suelen contar con los recursos para emplear mano de obra que contribuya a la vigilancia.
Arnulfo, por su parte, considera que en la mayoría de los casos, “el robo de café se está produciendo en el traslado del producto a los puertos de exportación. Como el café no tiene ninguna marca distinta a su empaque, basta simplemente con desarmar los bultos y empacarlos en nuevos bultos. Hacerle seguimiento a esa mercancía hurtada es imposible”.

¿Cómo enfrentar esta situación?
Gerardo considera que se pueden tomar distintas medidas para enfrentar esta situación. Una de ellas podría ser la organización entre productores para constituir brigadas que custodien las fincas, sobre todo cuando la cosecha ya está en punto.
Por otro lado, él sostiene que “las autoridades tienen, o deben tener, un papel fundamental. Por ejemplo, en la regulación de las compras”.
Las autoridades podrían supervisar las transacciones y exigir la tenencia de una credencial o identificación para vender café, así como que el café no presente condiciones que presuman que ha sido robado. Un café con muchos defectos o impurezas denota que no fue cosechado, sino arrancado de la planta.
Arnulfo explica que por cuestiones legales, las empresas transportadoras deben contar con una póliza que ampare las mercancías transportadas, de manera que el cargamento no solo está asegurado por el propietario de la mercancía.
“En la medida que se presenten siniestros de hurtos y sean reportados por propietarios o por las empresas transportadoras, las compañías aseguradoras más allá de pagar las indemnizaciones correspondientes, incrementan el valor de las primas porque la actividad se vuelve cada vez más compleja”, afirma.
Más allá de este perjuicio económico, él considera que el mayor riesgo es la amenaza a la integridad física de los conductores, además del estrés que puede generar una situación de este tipo.
El suroccidente Colombiano es una de las zonas más vulnerables y muchos conductores se están negando a transitar esas rutas o a transportar café. Esta inseguridad genera incertidumbre y afecta las inversiones, la disponibilidad de créditos y la economía de muchas familias que dependen del café.

Conclusiones finales
En este contexto, la cooperación entre productores puede mitigar las posibilidades de hurto. Asimismo, distintas herramientas tecnológicas pueden constituir un complemento para el monitoreo y la corroboración de datos.
Aunque tomar los recaudos necesarios puede significar una inversión mayor, sin lugar a duda es la forma más eficiente de prevenir robos y así evitar ciertas situaciones antes de que sea demasiado tarde.
¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre cómo los tostadores pueden almacenar y transportar café tostado de forma segura y eficaz
PDG Español
¿Quieres leer más artículos como este? ¡Suscríbete a nuestro boletín semanal aquí!




