Cuando el precio del café sube, la calidad pasa a un segundo plano
- Los precios del café se disparan y probablemente se mantengan altos durante algún tiempo
- Los productores se enfrentan al aumento de los costos, la escasez de mano de obra y los retrasos en los pagos
- Para mantener la calidad, el sector debe incentivar a los agricultores
La calidad sufre más presión en un momento en que los agricultores sopesan las ganancias a corto plazo contra los estándares a largo alcance.
Para los productores de café, que rutinariamente lidian con márgenes estrechos e inestabilidad cíclica de precios, estos picos ofrecen la oportunidad de ganancias inmediatas. A pesar de eso, las presiones económicas que acompañan a las subidas de precios pueden llevarlos a priorizar la liquidez inmediata sobre la calidad. Esta tendencia desafía los principios básicos del sector de la especialidad.
Los precios del café han experimentado una importante subida y se mantendrán probablemente en niveles elevados en el futuro cercano. Esta etapa prolongada de precios elevados trae consecuencias tanto para la calidad como para la oferta de café. Para productores y compradores el panorama de incentivos está cambiando a medida que ambas partes sopesan los pros y los contras entre calidad y precio.
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Los caficultores toman decisiones
Desde el colapso del Acuerdo Internacional del Café (AIC) de 1989, los precios han seguido una pauta de etapas valle junto a otras de breves picos.
En las últimas décadas, los productores han enfrentado una serie de perturbaciones del mercado. Desde las subidas de precios provocadas por las heladas de 1994 en Brasil hasta el devastador brote de Roya en 2014, pasando por las presiones climáticas y de la cadena de suministro más recientes.
Durante estos picos, los productores se ven obligados a priorizar la estabilidad financiera a corto plazo sobre las inversiones necesarias para producir cafés de alta calidad.
Los precios altos ofrecen beneficios inmediatos a los productores que se enfrentan sistemáticamente a problemas de baja liquidez y, ante la creciente presión para estabilizar el flujo de caja, pueden responder centrándose en ofrecer cantidad en lugar de calidad, sabiendo que los precios altos no durarán mucho tiempo.
Por su parte, los compradores de café verde se muestran sensibles a los precios. Se decantan por opciones de menor calidad debido a las restricciones presupuestarias, una tendencia que acelera el cambio hacia estándares de producción más baratos.
Menor oferta disponible
Mientras que un precio alto es normalmente sinónimo de primera calidad, en muchos productores de café puede disparar la reacción contraria, es decir, reducir la oferta de calidad.
Asimismo, los compradores disponen de menos opciones de cafés especiales que se ajusten a sus presupuestos, ya que los productores adoptan cada vez más prácticas como la recolección menos selectiva o la entrega de cereza en lugar de pergamino. Estos enfoques dan prioridad a los beneficios inmediatos, pero dificultan la producción de alta calidad.
Para el sector de la especialidad, fundamentado en normas de calidad meticulosas, este cambio en la oferta introduce una dinámica complicada que pone en tela de juicio los cimientos mismos del sector.

La premisa principal del café de especialidad
El movimiento del café de especialidad, que cobró impulso tras el fin del ICA en 1989, se basaba en la creencia de que la calidad impulsa resultados positivos en toda la cadena de valor. A medida que aumentaba la demanda, las empresas de cafés especiales se enfrentaron a una creciente preocupación por su capacidad para garantizar de forma constante los granos de alta calidad de los que dependían.
Organizaciones sin ánimo de lucro como la Alianza para la Excelencia del Café y Taza de Excelencia se propusieron incentivar a los productores ofreciéndoles un rendimiento significativamente mayor por su dedicación a la calidad.
El objetivo era que los cafés de mayor calidad no solo alcanzaran precios más altos. También, que fomentaran una mayor estabilidad económica para los agricultores, mejoraran las condiciones laborales y ampliaran la oferta para los consumidores.
La disolución del ICA provocó que el precio C, es decir, el precio de mercado del café, cayera en picada un 50 %, haciendo que Colombia perdiera US $400 millones en ingresos y creando dificultades económicas para los países productores. Los bajos precios permitieron que la adquisición de cafés especiales fuera más accesible para los tostadores de especialidad de pequeño y mediano tamaño.
Al mismo tiempo, se fomentaba activamente la demanda de cafés especiales. La Organización Internacional del Café (OIC) concedió una subvención de US $1,6 millones a la Asociación de Cafés Especiales de América (SCAA) para la apertura de cafeterías de especialidad en campus universitarios con el objetivo de reavivar el consumo de café en medio de una tendencia en declive en Estados Unidos.
Nuevas oportunidades nacieron para el sector
Esta iniciativa contribuyó a despertar una nueva cultura del café que celebraba los sabores distintivos y específicos de cada región. Los consumidores, motivados por un creciente interés por la calidad y un cambio cultural hacia la expresión individual, se mostraron dispuestos a pagar extra por un café que encarnara ambos valores.
Los periodos de precios altos de mercado, sin embargo, plantean un claro desafío al sector. Cuando los precios del café rebasan los costos de producción, los caficultores se ven menos motivados a priorizar la calidad. En estas circunstancias, algunos podrían optar por abandonar la recolección selectiva, la entrega de café pergamino o la inversión en cultivares singulares. Son conscientes de que también pueden obtener beneficios sin las prácticas intensivas y orientadas a la calidad que distinguen al café de especialidad.
El resultado es una paradoja. La base misma del café de especialidad, ofrecer un producto mejor con mayor valor para todas las partes interesadas, se ve comprometida cuando los precios suben. Los productores ya no necesitan una calidad superior para ser rentables.
Reevaluar y garantizar los incentivos de calidad
En un panorama de precios elevados, el sector del café de especialidad debe reevaluar su enfoque para incentivar la calidad. No se trata exclusivamente de satisfacer las expectativas de los consumidores. Hay que garantizar recompensas justas y sostenidas a los productores que invierten en producir cafés de alta calidad.
La cuestión versa sobre el equilibrio: ¿los precios elevados incitan a los productores a abandonar la calidad o pueden estructurarse de forma que refuercen el compromiso del sector con la excelencia?
Los productores, acostumbrados a navegar por mercados impredecibles, suelen estar dispuestos a apostar por sectores artesanales como el de los cafés especiales. A pesar de eso, necesitan una visión clara y a largo plazo de las recompensas para seguir comprometidos con la producción de calidad.
Sin esta garantía, la motivación para mantener prácticas centradas en la calidad que requieren mucha mano de obra se desvanece. Esto lleva a los productores a buscar ganancias inmediatas, un cambio que se observa en el sector del cacao. En un mercado donde los beneficios rápidos son cada vez más accesibles, el café de especialidad corre el riesgo de perder su identidad distintiva si cesa de mantener activamente las normas de calidad.

Conclusiones finales
Para mantener el crecimiento y preservar la calidad en tiempos de precios altos, el sector del café de especialidad debe explorar estrategias que se ajusten a las realidades financieras.
Esto podría implicar replantearse los modelos de prefinanciación para garantizar préstamos con intereses más bajos para el café de alta calidad, ajustar las estructuras de participación en los beneficios para apoyar mejor la producción de primera calidad, fomentar la propiedad de los agricultores en las empresas tostadoras o establecer compromisos plurianuales que recompensen la calidad, independientemente de las fluctuaciones del mercado.
Garantizar un suministro estable y de alta calidad cuando los precios son altos puede ser un reto imponente. Aunque es necesario para que el café de especialidad se mantenga fiel a su misión fundacional: ofrecer una calidad que beneficie a todos los eslabones de la cadena.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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