29 de abril de 2025

Por qué Costa Rica tendrá dificultades para seguir siendo un origen cafetero competitivo

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  • Costa Rica construyó su economía sobre la producción de café y es famosa por su rico patrimonio cafetero y granos de calidad excepcional
  • Su sector cafetero lleva años en dificultades, con una producción que ha caído de 3,5 millones de sacos en los 90 a 1,7 millones en la actualidad
  • Un tipo de cambio adverso, políticas cambiantes y márgenes estrechos dejan al sector en crisis, mientras el país invierte en sectores más lucrativos

Costa Rica, célebre históricamente por su rico patrimonio cafetero y excelentes granos de fama mundial, se encuentra en una encrucijada. Tras años de lucha, su sector cafetero atraviesa una auténtica tormenta de desafíos que amenaza su posición como origen competitivo. 

Desde tipos de cambio adversos y problemas de producción hasta un mercado invertido, políticas gubernamentales cambiantes y escasez de mano de obra, la nación centroamericana se enfrenta a una ardua batalla para mantener su posición en el mercado mundial del café.

En medio de estos retos, su sector turístico se muestra en auge, convirtiendo al país en un destino popular para los viajeros. Los sectores farmacéutico e informático también crecen a un ritmo acelerado. 

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Café de Costa Rica

Otros sectores ganan protagonismo en el país

Costa Rica ha tenido un crecimiento económico constante en los últimos 25 años. En 2017, la industria de servicios en el país representó el 44,5 % de la producción económica nacional y, a pesar de la pandemia, ha seguido fuerte. 

Según Gonzalo Hernández, fundador de Coffea Diversa en Costa Rica, su mano de obra altamente cualificada se ha convertido en un imán para multinacionales que establecen oficinas para atender servicios regionales como finanzas, recursos humanos y atención al cliente.

“La economía de Costa Rica se está transformando en una economía de servicios”, afirma Gonzalo. “Esto significa que los hijos de los caficultores tienen opciones de empleo más atractivas desde el punto de vista de los ingresos que trabajar en la finca de café”.

Mientras otros sectores florecen, el relativo declive de la industria cafetera plantea interrogantes sobre el futuro del sector en Costa Rica y las implicaciones para su comunidad de cultivadores.

“Costa Rica lleva mucho tiempo centrada en promocionar el país como de servicios y las políticas agrícolas han pasado a un segundo plano”, afirma Abraham Castro Vindas, comprador para Centroamérica y México de Ally Coffee.

El sector cafetero de Costa Rica está en la cuerda floja

En el centro de la crisis cafetera de Costa Rica hay una combinación de factores que han conspirado para socavar la viabilidad del sector. 

Problemas de producción como los brotes de enfermedades y la variabilidad inducida por el cambio climático han mermado el rendimiento y la calidad. Mientras tanto, el precio de los insumos, especialmente los fertilizantes, se mantiene más alto que antes de la pandemia.

La escasez de mano de obra, agravada por las políticas de inmigración y los cambios demográficos, plantea complicaciones adicionales. La mano de obra para la cosecha, la plantación y la poda suele correr a cargo de comunidades migrantes.

“La mayoría de los nicaragüenses han emigrado a Estados Unidos, por lo que ya no realizan trabajos estacionales en Costa Rica”, explica Bram de Hoog, fundador de Paso Paso

“Mientras tanto, un problema nacional en Panamá impidió que los temporeros vinieran para la cosecha. Conozco una finca con instalaciones impecables, alojamiento y comida, que paga el doble del salario mínimo y aun así les cuesta encontrar trabajadores”.

El tipo de cambio tiene un efecto

A estos retos se suma la depreciación de la moneda local, que ha agravado el costo de producción y reducido la competitividad del café costarricense en el mercado internacional. El Instituto Costarricense del Café reveló que el sector cafetero del país ha perdido millones de colones debido al tipo de cambio

“El dólar ha bajado 20 % desde el 2023”, dice Bram. “Como el café se vende en dólares, pero todo se paga en colones costarricenses, hay una pérdida directa para exportadores y beneficiaderos”.

Aunque esto ha puesto al sector cafetero al borde del abismo, la crisis actual se veía venir desde hace tiempo.

“A principios de los 90, Costa Rica producía unos 3,5 millones de sacos de café”, dice Gonzalo. “Hoy, la producción está entre 1,6 y 1,7 millones de sacos. Eso nos debería decir algo sobre los problemas estructurales que afectan a la industria y que no se pueden achacar directamente al tipo de cambio”.

La disminución progresiva de los diferenciales está tensando aún más el sector. La competencia de otros orígenes con mejor relación calidad-precio, unida a las escasas ventas de la cosecha anterior, hace que los productores se enfrenten a un excedente y deban vender a menor costo.

Recolección manual de café

El sector se enfrenta a un dilema: ¿proteger el café costarricense o buscar alternativas?

Existen dos discursos enfrentados sobre el destino del café costarricense. Por un lado, los defensores del patrimonio cafetero del país sostienen que aún encierra un inmenso potencial y que pueden encontrarse soluciones innovadoras para los retos actuales. 

Por otro, los escépticos señalan problemas estructurales y dinámicas de mercado que plantean importantes barreras a la competitividad.

“Estoy del lado de los que defienden el sector”, afirma Abraham. “Algunos actores están haciendo grandes cosas en materia de sostenibilidad, calidad y trazabilidad en la producción de café costarricense. Si los productores se vuelven más emprendedores, con las inversiones y el apoyo adecuado, el sector puede repuntar y prosperar”.

Mientras tanto, otros parecen menos optimistas. A medida que el mercado mundial del café evoluciona, Costa Rica corre el riesgo de quedar rezagada y los pequeños agricultores y las regiones tradicionalmente productoras de café se llevarán la peor parte. 

“En Costa Rica se lo debemos todo al café, fue nuestra principal actividad económica durante décadas”, afirma Gonzalo. 

“Nuestra economía se construyó gracias a los impuestos del café, que crearon una clase media considerable. Las realidades de hoy, sin embargo, son difíciles de ignorar y no permiten preservar el sector cafetero al nivel de antaño”.

A pesar de los llamamientos del sector cafetero al Banco Central para que ayude a estabilizar el tipo de cambio del dólar, las cosas siguen estancadas.

“A nivel político, el café quizá sea menos prioritario que antes”, afirma Bram. “Las economías rurales pueden perder mucho. Costa Rica podría convertirse en un segundo Panamá o Hawái, con una producción escasa pero valiosa, aunque los grandes beneficiaderos saldrán perdiendo, ya que no tendrán la capacidad suficiente para hacer frente a los gastos generales”.

Selección de café

Conclusiones finales

El gobierno costarricense ha tomado una clara decisión y sus políticas así lo reflejan. Han decidido dejar de ser una economía agrícola para convertirse en una de “cuello blanco”. 

La economía de Costa Rica se levantó gracias a la producción de café, pero hoy el país ha pasado página e invierte en sectores más lucrativos. Queda por ver si el sector del café de especialidad podrá encontrar su lugar en el nuevo panorama.

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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence

PDG Español

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