28 de octubre de 2025

El café de oficina ha mejorado, pero las cafeterías mantienen su espacio

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  • Las oficinas, antes conocidas por su café insípido, ahora sirven granos de primera calidad y ofrecen ventajas adicionales
  • Los espacios de coworking, que prosperan en la era del teletrabajo, utilizan café de primera calidad como un atractivo clave para los clientes
  • El 60 % de los encuestados sigue prefiriendo las cafeterías a las oficinas para el trabajo remoto

En la sede de WeWork en Paddington, una máquina de café totalmente automatizada sirve espresso, cappuccinos y lattes con leche de avena de forma gratuita a freelancers y emprendedores.

Aunque, justo en la planta baja, una pequeña cafetería independiente sigue atrayendo a clientes dispuestos a pagar por su café. ¿Por qué alguien pagaría por algo que puede obtener gratis? La respuesta radica en el valor que las personas siguen otorgando a la interacción humana, la rutina y la calidad en un mundo cada vez más automatizado.

El modelo de negocio de WeWork se basa desde hace mucho en ofrecer una experiencia de oficina atractiva, que atraiga a personas que buscan comunidad y un respiro del aislamiento del trabajo a distancia. Parte de ese atractivo es que el café de oficina, antes insípido, ahora se ha elevado al nivel de “calidad de barista” gracias a que utilizan elegantes máquinas que muelen el grano en el momento o incluso contratan a sus propios baristas

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Oficinas de WeWork

El cambio de los espacios de trabajo

Esta tendencia está transformando el lugar de trabajo moderno. Tanto las empresas como los espacios de coworking buscan ofrecer a los empleados el equilibrio perfecto entre flexibilidad, comodidad y cafeína.

A pesar de eso, muchos siguen optando por la pequeña cafetería de abajo. Para muchos, el ritual del café matutino tiene tanto que ver con la conexión como con la cafeína. La gente está dispuesta a esperar unos minutos más por la oportunidad de charlar con un barista, intercambiar comentarios y disfrutar de una taza artesanal, ligeramente más personalizable que lo que ofrece una máquina totalmente automatizada. 

El auge de los espacios de coworking como WeWork se remonta a 2005, cuando el desarrollador de software Brad Neuberg lanzó la primera oficina compartida en San Francisco. 

Estos espacios se convirtieron en un refugio para freelancers y trabajadores creativos cansados de la soledad de trabajar desde casa y que buscaban una mezcla de flexibilidad y comunidad. No solo alquilaban escritorios, sino que vendían la promesa de la conexión humana. Por ejemplo, oportunidades para establecer contactos, colaboración espontánea y, por supuesto, servicios como café gratis.

“Con el cambio hacia el trabajo desde casa que supuso el confinamiento, surgió un problema: trabajar desde casa es solitario”, afirma Kieran MacRae, fundador del espacio de trabajo online Slow Writers Club. “Por eso, cada vez más personas buscan espacios comunitarios en los que trabajar para combatir esa soledad y, al mismo tiempo, crear una frontera clara entre el trabajo y el hogar”.

Los límites de los coworkings

Si bien los espacios de coworking han prosperado aprovechando el deseo de comunidad, también han empezado a difuminar las líneas entre el lugar de trabajo y la cafetería. La cafetería tradicional, anteriormente lugar de referencia para los freelancers, ahora compite con oficinas que ofrecen café gratis y entornos similares: informales, sociales y llenos de trabajadores independientes. 

Según una encuesta reciente, el 60 % de los participantes dijo que prefiere trabajar desde cafeterías cuando no está en casa. Mientras tanto, el 40 % eligió los espacios de coworking. Esto demuestra el atractivo perdurable de las cafeterías, incluso a medida que el coworking gana popularidad.

No es difícil entender por qué. Las cafeterías ofrecen algo intangible: un ambiente de creatividad y ocio que contrasta con las presiones profesionales de un espacio tipo oficina. Es un espacio en el que la cafeína y la comunidad se entrelazan de una manera que los espacios de coworking, con su hiperconcentración en la productividad, pueden no ser capaces de replicar de forma auténtica.

La pausa para el café: un símbolo de la difuminación entre la vida laboral y personal

El café tiene una larga historia como estimulante en el lugar de trabajo. A mediados del siglo XX, la pausa para el café se convirtió en un elemento habitual de la vida empresarial estadounidense. 

Se utilizó por primera vez en las fábricas como una forma de aumentar la productividad en casi 20 % y, al mismo tiempo, dar a los trabajadores un breve descanso de sus tareas. Hoy en día, con el auge del teletrabajo y la libertad de trabajar en casi cualquier lugar, muchos nómadas digitales se han decantado por las cafeterías como un tercer espacio, salvaguardando su productividad. 

“Las cafeterías son lugares cómodos en los que puedes quedarte sin sentirte culpable, lo que las hace perfectas para trabajar”, afirma Kieran. “Compáralas con restaurantes o bares, que dan vuelta a las mesas para atender a más clientes, y te sientes mal por ocupar una mesa cuando has terminado de comer”.

Según el Dr. David Grazian, en su artículo La cultura de los espacios de coworking, los trabajadores remotos que tienen la oportunidad de trabajar en casi cualquier lugar del mundo anhelaban un espacio que se parezca a una oficina. 

“Creo que es la emoción de estar rodeado de otras personas mientras dispones de un entorno relajante para concentrarte y trabajar”, afirma un anónimo. 

“Cuando trabajas solo en casa cinco días a la semana, tienes poca o ninguna interacción social aparte de las llamadas de Zoom, que probablemente son todas de trabajo. En una cafetería, esas interacciones con el barista u otras personas que trabajan a tu alrededor pueden contribuir a aportar un toque social a la jornada laboral”.

Los espacios de coworking han actualizado esa idea. Ofrecen café ilimitado como parte del paquete para atraer a los trabajadores remotos que buscan comodidad y eficiencia.

Un pro y un contra

Las empresas tienen un incentivo fiduciario para mantener a los trabajadores, incluidos los híbridos y los remotos, en la oficina sin que se escapen a la vuelta de la esquina a su cafetería favorita. 

Una encuesta revela que los británicos gastan 18 horas al año en salidas de la oficina solo para tomar un café decente en una cafetería. Esto ha supuesto una pérdida de £250 al año por empleado, lo que equivale a £8000 millones al año, aproximadamente el 0,4 % del PIB de Reino Unido.

Ahora que cada vez más empresas invierten en soluciones de café de alta gama para sus oficinas, los tostadores están descubriendo una nueva oportunidad. Se están dirigiendo a los espacios de coworking y, con modelos mayoristas, venden granos y alquilan máquinas de café, convirtiendo las oficinas en pequeñas cafeterías. 

Los tostadores esperan sacar partido de la creciente demanda de café de calidad, cada vez más accesible gracias a las innovaciones tecnológicas. Este modelo mayorista promete ser potencialmente lucrativo para los tostadores. A pesar de eso, plantea una pregunta inquietante: ¿pueden los espacios de coworking captar la cultura de los locales de café? 

A medida que los tostadores cambian su enfoque hacia los clientes corporativos, la preparación de café en el trabajo se está volviendo más sofisticada. Aeropress, por ejemplo, lanzó en 2019 un nuevo modelo, el Aeropress Go, diseñado para viajes y uso en oficina. Está dirigido a los trabajadores que quieren preparar café de alta calidad en sus escritorios.

La comodidad de estos dispositivos aptos para la oficina es innegable, pero puede estar contribuyendo a la homogeneización de la experiencia del café. El café de especialidad, que antes se distinguía por su singularidad y toque artesanal, corre el riesgo de convertirse en una ventaja más de la oficina.

Máquina de café superatomática

La adquisición corporativa del café de especialidad: ¿realmente puede funcionar?

La transformación del café, que ha pasado de ser un elemento de la cultura cafetera a convertirse en un servicio corporativo, refleja un cambio más amplio en nuestra forma de concebir el trabajo y el ocio. 

Las oficinas, que antes apostaban por el café rápido y barato, han mejorado su oferta. Han instalado máquinas de última generación y firmado acuerdos con tostadores de especialidad con la esperanza de disuadir a los empleados de abandonar el edificio. 

Para los profesionales, las empresas y los espacios de coworking, que siempre andan faltos de tiempo, esto debería ser una ventaja. 

No parece que los espacios de coworking vayan a desaparecer en el futuro cercano. Ahora, se preparan para sufrir una transformación significativa, dando prioridad a la hostelería y mejorando la experiencia general de los miembros

Esperan atraer a nuevos clientes y mantener a los actuales con la esperanza de crear un entorno que fomente el auténtico sentido de comunidad que muchos anhelan. 

Al dirigirse a los espacios de coworking, las marcas de tostadores y equipos de café están diversificando sus modelos de negocio, pero ¿están socavando la propuesta de valor original del café de especialidad? 

“No lo creo”, afirma Kieran. “Las cafeterías ofrecen un ambiente más relajado en comparación con los espacios de coworking. Pueden resultar silenciosos y sofocantes o cargados del murmullo de las personas atendiendo llamadas de trabajo”.

“Después de trabajar en un espacio de coworking, escuchar a dos personas hablando con clientes al mismo tiempo me distraía enormemente, en comparación con el ruido de fondo casi inaudible de una cafetería. Además, ¡el café siempre será mejor en una cafetería!”.

Barista en cafetería de especialidad

Conclusiones finales

Las cafeterías brindan algo más que una bebida. Ofrecen un escape, un momento de paz, un pequeño capricho en un día que, por lo demás, es agitado. 

Más importante aún, ofrecen conexión humana, algo que las oficinas o el café por sí solos no pueden replicar. Hay cosas que no se pueden automatizar, por muy bueno que sea el café de la planta de arriba.

¿Disfrutaste de este artículo? Entonces lee sobre el auge del café de especialidad en los espacios de coworking

Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.

Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence

PDG Español 

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