Ya sea por posicionamiento o sostenibilidad, los vasos de café comestibles podrían marcar la diferencia
En los últimos años, las adversidades económicas y el desarrollo de un mercado de café de especialidad cada vez más competitivo generaron las condiciones para que muchas cafeterías aspiren a la diferenciación.
Entre las principales exigencias de los consumidores está la innovación en la oferta de productos y la implementación de prácticas más sostenibles. Los vasos de café comestibles son un caso particular que unifica el cumplimiento de ambas demandas. Se trata de un producto llamativo para el público y que contribuye a la reducción de residuos al sustituir los vasos de un solo uso.
Aunque algunas cafeterías los han implementado para alcanzar sus objetivos de responsabilidad ambiental, en otros casos es solo una estrategia para alcanzar nuevos públicos y sobresalir ante la competencia. A pesar de eso, su popularidad e implementación es todavía limitada en el sector.
Para conocer por qué y saber más sobre sus ventajas y desafíos, hablé con el director ejecutivo de una empresa que los distribuye en Perú y con el dueño de una cafetería en Colombia que los produce.
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¿Qué son los vasos de café comestibles?
Julio César Díaz Marín es un militar retirado de la armada de Venezuela y propietario de KFYTAS, una cafetería ubicada en Envigado, Colombia. Inspirado por una publicidad sobre la producción de vasos de café comestibles en Venezuela, Julio decidió abrir su cafetería para ofrecer este producto. Primero intentó importarlos pero encontró muchas trabas. Por eso, finalmente, decidió adquirir la maquinaria para empezar su producción.
Él explica que para confeccionar estos vasos utiliza harina de trigo y otros ingredientes que complementan el sabor. Por lo general, tienen una capacidad de 8 onzas y un espesor de 4 mm. En consecuencia, permiten la contención de líquidos calientes sin filtraciones por más de 45 minutos. Este lapso se ve triplicado en el caso de líquidos fríos.
Para asegurar su frescura, Julio los empaca al vacío, extendiendo su vida útil hasta 60 días. Una vez abierto el empaque, se mantienen frescos durante 72 horas.
David Arturo Morales es ingeniero y es uno de los fundadores de Cupcoffe Perú, una empresa que importa y distribuye vasos de café comestibles dentro del territorio peruano. Él afirma que “las cafeterías han optado por tener este producto porque pueden servir su café caliente sin la preocupación de que se puedan derretir o quebrar”.
Los vasos de Cupcoffe resisten altas temperaturas y no transmiten calor. Además, son veganos ya que están hechos a base de aceite de coco, harina de trigo y salvado de avena, explica David.
“Una de las buenas propiedades que tiene este producto es que no afecta el sabor de la bebida”, afirma. Él sabe que muchos de sus clientes cuentan con cafés de alta calidad y buscan un vaso comestible que sea lo menos invasivo posible en cuanto al sabor del café.

Costo de producción y precio de venta
En el caso de Julio, él establece un precio de venta que no varía si el cliente elige una taza comestible o regular. “Dentro de mi estructura de costos, lo que hace que se eleve más el precio de la taza es el gasto de energía”, dice. Para afrontar este consumo eléctrico de la máquina, está evaluando implementar paneles solares.
David explica que el costo de importación repercute en el precio de venta de los vasos a las cafeterías. Por lo tanto, se traslada al precio final de la bebida. En consecuencia, la mayoría de establecimientos que ofrecen este producto son cafeterías de especialidad, que suelen contar con una clientela predispuesta a pagar un precio más alto por una mejor experiencia.
En ese contexto, Julio resalta que el elevado costo de producción puede reducir el margen de contribución si no se traslada al precio de venta; sin embargo, esto puede limitar su accesibilidad para nichos de mercado con menor capacidad financiera.
Adicionalmente, la distribución de los vasos representa un desafío logístico para asegurar la integridad del producto. Ambos entrevistados coinciden en que el transporte de estos vasos se dificulta a mayores distancias. Pueden llegar a romperse o dañarse por su fragilidad.
“Ninguna empresa de envíos se hace responsable porque las tazas se quiebran y prácticamente llegan todas partidas”, sostiene Julio. En consecuencia, las pérdidas pueden ser sustanciales y representar una afectación económica para el proveedor.

¿Cuáles son las limitaciones de los vasos comestibles?
Para empezar, al no contar con tapa, el café puede enfriarse rápidamente o regarse con más facilidad en caso de que se compre para llevar. Por lo tanto, un número importante de consumidores puede preferir un vaso tradicional. Aunque la innovación es muy valorada por el público, si el nuevo productor no logra suplir todas necesidades del cliente es probable que su implementación a gran escala sea limitada.
Además, como se trata de un vaso estandarizado, su capacidad y dimensiones no pueden ser modificadas, por lo que no puede adaptarse a cafeterías que buscan un vaso más grande o personalizado.
En el caso de los vasos de Cupcoffe, aunque vienen con una manga para su manipulación que evita el contacto directo con las manos, David recomienda a los baristas ser cuidadosos para evitar romperlos o contaminarlos. En ese contexto, plantean nuevos retos para el flujo de trabajo de las cafeterías y para evitar pérdidas de insumos por una manipulación incorrecta del producto.
Asimismo, si bien los vasos comestibles son lo suficientemente gruesos como para no transmitir el calor, antes de usarlos Julio prefiere precalentarlos con agua caliente de la máquina de espresso para ablandar la galleta y comprobar que no haya ninguna filtración.
Finalmente, uno de los objetivos de Julio consiste en encontrar la forma de bajar el costo de los vasos comestibles. Así, en el largo plazo, se podría masificar el producto y reemplazar los vasos de un solo uso en otras cafeterías.
¿Una estrategia para responder a los propósitos ambientales?
Julio sostiene que el uso de vasos comestibles, sin duda, contribuye a reducir la generación de residuos. Además, si se complementan con el uso de productos como pitillos y revolvedores de bambú y no de plástico, pueden acercar a las cafeterías a cumplir con sus objetivos de responsabilidad ambiental.
Por su parte, David afirma que Cupcoffe tiene la misión de reducir la contaminación ambiental en Lima y a nivel nacional. En consecuencia, también llevan adelante políticas de reforestación para reafirmar su compromiso ecológico.
Aunque los vasos comestibles no son una solución mágica para enfrentar los volúmenes de contaminación producidos por las tiendas de café, ofrecen una alternativa para los consumidores que quieren priorizar las decisiones de compra más responsables.
A su vez, que más empresas decidan integrar estos productos a su portafolio hace que se fomente una mayor innovación y diferenciación en el sector, algo clave para ser competitivos.

Igual que el resto de la industria, las cafeterías deben reafirmar su compromiso con la sostenibilidad ambiental, aunque sea con medidas escalonadas que no pongan en riesgo su rentabilidad.
Si bien queda un camino largo por recorrer para que los vasos comestibles se puedan implementar a gran escala, teniendo en cuenta sus altos costos y dificultad de distribución, este producto puede ser una forma para llamar la atención de nuevos clientes y de implementar prácticas con un menor impacto para el medioambiente.
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Créditos de las imágenes: Cupcoffe Perú.
PDG Español
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