19 de febrero de 2025

¿Qué tan diferentes son los costos de producción de café en los países dolarizados de la región?

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Los costos de producción del café varían en los países productores por distintas variables, entre ellas el tipo de moneda que usan. En Latinoamérica, solo tres países han adoptado el dólar estadounidense como moneda nacional: Panamá, Ecuador y El Salvador.

Ante un contexto en el que los insumos y la mano de obra son cada vez más costosos, analizar el impacto de la dolarización en estos países ayuda a entender si tienen una ventaja o un desafío frente a sus competidores de la región. 

Para conocer qué tan diferentes son los costos de producción en estos orígenes, comparados con sus vecinos, hablé con dos expertos que me compartieron su opinión. Sigue leyendo para conocer sus perspectivas.

Lee también: Reducir los costos de producción, y no solo recibir precios altos, hará la diferencia para los caficultores

Recolección de café

¿Qué implicaciones tiene la dolarización en los costos de producción?

Panamá es el país de la región que más años lleva dolarizado. Desde 1904, el dólar comenzó a circular de manera oficial en el país. Su moneda nacional, el balboa, quedó apartada para compras menores con la circulación de monedas.

Según un informe publicado por ProPanamá en 2024, los pequeños y medianos productores cuentan con costos administrativos bajos, permitiéndoles aumentar su margen de ingresos y estar preparados para enfrentar crisis. Asimismo, menciona que productores de café de especialidad han conseguido exportar su café a altos precios. 

Por su parte, Ecuador dejó atrás su moneda nacional, el sucre, en el 2000. Marlon Quevedo, productor ecuatoriano de Finca La Reserva, ubicada en la provincia de Zamora Chinchipe, dice que “las implicaciones son sistemáticas porque afectan no solo la cadena productiva cafetera sino la competitividad del país en mercados de exportaciones e importaciones”.

Él asegura que en el país, al tener una economía dolarizada, los costos de importación para insumos, maquinarias, sueldos, costo de transporte y aranceles son más elevados.

Por último, el colón dejó de ser la moneda nacional de El Salvador en 2001. Andrés Acosta, productor de Finca Santa Matilde, señala que la dolarización tiene un impacto significativo en los costos como país productor. “El salario en dólares eleva el costo laboral en comparación con otros países de Centroamérica. Por ejemplo, en Guatemala, Honduras y Nicaragua las monedas locales son más débiles y menos fluctuantes”.

Recolectora de café

¿En estos países, qué es más costoso y más económico dentro del proceso productivo? 

En El Salvador, el salario básico en el campo es de aproximadamente US $125 por catorcena (12 días trabajados) y los jefes perciben entre US $150-175 por catorcena, según la zona.

“Los insumos agrícolas como fertilizantes, fungicidas y productos foliares se adquieren en el mercado global en dólares. Esto elimina la posibilidad de ahorro derivado de devaluaciones monetarias, una ventaja que tienen otros países productores no dolarizados”, comenta Andrés. Asimismo, afirma que los costos de combustible, energía eléctrica y otros insumos relacionados, influyen en el incremento de los gastos operativos. 

Según datos de Global Petrol Prices de 2024, de los países latinoamericanos, El Salvador se ubica entre los que más pagan por el servicio de electricidad con una tarifa de US $0,224/kWh. En comparación con países con monedas propias como Colombia US $0,206/kWh, Costa Rica US $0,181/kWh o México US $0.096/kWh.

La problemática de la mano de obra

“La mano de obra es un factor cada vez más costoso”, asegura Andrés. La migración hacia las grandes ciudades o a otros países deriva en una escasez de trabajadores en el campo. Él explica que esto los obliga a pagar más para mantener a las pocas personas interesadas en la caficultura.

Para contar con la mano de obra necesaria, se crean incentivos para los trabajadores, como ofrecer transporte diario en zonas aisladas y almuerzos. Adicionalmente, se suele incluir un 10 % de incremento salarial diario para asegurar la asistencia.

Por otra parte, “uno de los costos relativamente bajos que tenemos como productores en El Salvador son los fletes”, menciona Andrés. Esto, porque las distancias son cortas en comparación con otros países de la región que cuentan con mayores extensiones de territorio.

Marlon, a su vez, menciona que la dolarización encarece la mano de obra y los insumos importados. Por ejemplo, en Ecuador, en la provincia de Zamora Chinchipe, los pagos de jornales son de US $20, los costos de los insumos son de US $47-54 y el sueldo de un administrador de planta es de alrededor de US $600.

También, señala que el costo de envíos de muestras por empresas de paquetería es bastante elevado frente al de otros países. El aspecto que sí considera más económico es el transporte desde los beneficios a las bodegas. 

¿La dolarización les da mayor o menor competitividad frente a otros orígenes? 

Según Marlon, “la dolarización da como ventaja precios más estables porque el tipo de cambio suele ser menos fluctuante que en otros países con mayores índices de inflación frente al dólar”. A pesar de eso, recalca que cuando se habla de costos generales de producción, los índices muestran que los valores finales son representativamente más altos.

De acuerdo al mismo informe de ProPanamá, la competitividad es deficiente a nivel internacional en comparación con otros países exportadores de café en Latinoamérica debido a los altos costos de los insumos, mano de obra, procesamiento y transporte. 

“En términos de competitividad, la dolarización nos ubica en desventaja frente a otros países”, señala Andrés.

Él comenta que los costos de producción y transformación son mucho más elevados. A pesar de que el precio internacional está en dólares, la misma volatilidad afecta de manera negativa a los países que están dolarizados, debido a que no pueden compensar los ajustes monetarios cuando los precios fluctúan. 

Por ejemplo, el costo por quintal es mucho más alto si se suman los costos de preparación y exportación, cerca de US $70, más el costo de recolección, más o menos US $60, y los gastos adicionales como flete terrestre, bolsa de almacenamiento y permisos de exportación, que suman un aproximado de US $15. En ese contexto, el costo base del quintal es de US $145, sin incluir otros gastos importantes como:

  • Mano de obra en pretemporada
  • Gastos administrativos
  • Insumos agrícolas
  • Imprevistos y costos de financiamiento

“El costo total en El Salvador es significativamente más alto en comparación con países cuya moneda es menos fuerte que el dólar. Esto complica la competitividad a nivel regional”.

Selección de café recién recolectado

¿Cómo se pueden reducir los costos de producción? 

Marlon considera que, si bien existe la posibilidad de disminuir los costos de producción del café, lo mejor sería “afianzar precios de mercado para el café ecuatoriano que representen porcentajes de ganancia y rentabilidad para los agricultores. Así, sería posible tener economías más sustentables”.

Entre las estrategias que menciona para la reducción de costos están:

  • El comercio directo
  • El estudio de variedades productivas con mejores resultados por hectárea
  • Las cooperativas distritales para compartir el uso de maquinarias
  • La diversificación en el cultivo con sembríos de corto y mediano plazo

Para Andrés, la reducción de costos en la producción de café en El Salvador resulta una tarea compleja pero entre las alternativas para lograrlo resalta la implementación de incentivos gubernamentales, como subsidios, programas de compensación ambiental para los productores o mejores opciones de financiamiento. A pesar de eso, dice que es difícil disminuir los costos de manera significativa ya que la mano de obra y los insumos agrícolas se encarecen continuamente.

También, recalca que “las características de los terrenos, que no son planos y requieren sombra para el cultivo, dificultan la mecanización agrícola, algo que otros países como Brasil o Vietnam han logrado aprovechar”. 

Qué retos particulares deben enfrentar 

Andrés asegura que uno de los principales desafíos financieros son las altas tasas de interés en los créditos bancarios, que van del 12 al 14 %, creando muchas limitantes. “Para abordar estas variables debemos enfocarnos en la calidad de nuestros cafés. Siendo un producto escaso, debemos procurar que la mayor parte de nuestra producción sea de café especial, añadiendo valor a través de nuevos procesos y variedades para diferenciarnos”.

Añade que, siguiendo el ejemplo de Panamá con el Geisha, como productores salvadoreños deben de trabajar en construir una identidad como país productor de especialidad. “Podemos posicionar nuestra variedad Pacamara, creada en El Salvador y reconocida internacionalmente, como un referente de calidad y complejidad”.

Marlon considera que para entender los retos que plantea la caficultura ecuatoriana es necesario comprender la posición que tiene el país en el mercado internacional y la comparación que tiene con otros orígenes como Colombia, Perú, Bolivia y Guatemala. 

Entre los desafíos que menciona están:

  • Muchas fincas en el país carecen de infraestructura adecuada para el beneficio del café, lo que afecta la consistencia en la calidad del producto final
  • La mayoría de productores son pequeños agricultores que trabajan de forma independiente, lo que dificulta la negociación conjunta y limita la economía de escala
  • Gran parte del café ecuatoriano se exporta como materia prima, lo que limita el ingreso de valor adicional en la cadena

Entre lo que se puede implementar para enfrentar estos retos se encuentra la asociatividad. Marlon dice que se pueden realizar compras colectivas de insumos y trabajar en la negociación de mejores precios para los productores. Implementar tecnología de precisión para optimizar recursos y reducir costos, así como el incentivo de colaboración entre pequeños productores y exportadores.

Secado de café bajo sol

Conclusiones finales

Aunque es natural comparar las situaciones en las que los países productores se encuentran, hay causas externas que se pueden trabajar y mejorar, pero no controlar. Esto no solo se evidencia en los eventos climáticos, sino en las fluctuaciones de los precios del café.

Los países de América Latina, ya sean los que están dolarizados o los que cuentan con monedas propias, deben mantenerse en constante adaptabilidad y mejora para sobresalir en el mercado y ser competitivos.

¿Disfrutaste este artículo? Entonces lee sobre cómo el contexto sociopolítico impacta en los costos del café en países productores

Créditos de las imágenes: Andrés Acosta, Marlon Quevedo.

PDG Español

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