El café de especialidad es resiliente, pero ¿es capaz de resistir una recesión?
La incertidumbre económica mundial ha persistido en un mundo pospandemia, agravada por la inestabilidad política, la escasez de mano de obra y el impacto de los conflictos en las cadenas de suministro. Como resultado, los economistas predicen que hay un 45 % de probabilidades de que se produzca una recesión mundial a finales de 2025.
Los plazos exactos y los niveles de gravedad variarían de un país a otro; no obstante, muchos sectores, incluido el del café, se verían afectados.
El bajo precio del café permite que la demanda mundial se mantenga relativamente estable durante los periodos de recesión económica, lo que es muestra de la resiliencia del sector. Aun así, con los futuros de Arábica y Robusta alcanzando máximos históricos y con la volatilidad del mercado sin signos de desaceleración, el aumento de los precios al por menor se está convirtiendo en una realidad para tostadurías, cafeterías y consumidores.
Con las tasas de inflación y los costos aumentando a nivel general, indicación de que una recesión mundial podría ser inminente, el comportamiento de los consumidores cambiará inevitablemente. Tostadurías y cafeterías tendrán que estar preparadas.
Para saber más sobre cómo tendrían que adaptarse las empresas cafeteras para sobrevivir a una recesión, hablé con Adam Cozens, cofundador de Perky Blenders; Jan Anderson, cofundadora de CYA Cover Your Assets; Matt Gillet, responsable de Square en Reino Unido, y el profesor Jonathan Morris, historiador del café y autor de Coffee: A Global History.
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La industria del café se enfrenta a retos sin precedentes
La incertidumbre y volatilidad económica se han convertido en la nueva normalidad para las empresas cafeteras, especialmente tras la pandemia.
Las secuelas inmediatas del COVID-19 tuvieron un profundo impacto en la industria. Las restricciones impuestas por los gobiernos obligaron a cafeterías y tostadurías a cerrar temporalmente sus puertas como parte de los esfuerzos para frenar la propagación del virus.
El enorme descenso de la afluencia de público obligó a las cafeterías a encontrar nuevas formas de adaptarse. Muchas invirtieron en sus ventas en línea y por suscripción, mientras que otras se centraron en los servicios de recogida y entrega a domicilio. Un estudio de la Asociación de Cafés Especiales indica que el número de cafeterías estadounidenses que ofrecen estos servicios aumentó 521 % durante la pandemia, lo que demuestra la agilidad y adaptabilidad del sector ante retos imprevistos.
Desde entonces, los propietarios de cafeterías y tostadurías se han esforzado por aumentar la afluencia de clientes y mejorar los márgenes de beneficio. A pesar de eso, la escasez de personal, el aumento de la inflación y de los costos de los alimentos, así como los precios récord del café, han planteado más obstáculos.
El estallido de la actividad económica mundial tras el levantamiento de las restricciones provocó embotellamientos en la cadena de suministro y un aumento de los precios. A eso se sumaron posteriormente los conflictos en Ucrania y Gaza. Esto condujo a los bancos a subir los tipos de interés a medida que aumentaban las presiones inflacionistas.
¿Se mantendrá la demanda?
El aumento de los precios y de las tasas de inflación plantea varios retos para las cafeterías y tostadurías, que ya operan con márgenes estrechos. Dado que el café es un producto elástico, (es decir, que los consumidores son reacios a renunciar a él), la industria es considerada como resiliente durante los periodos de recesión económica.
“El café es un capricho diario relativamente asequible para la mayoría de la gente”, afirma Adam Cozens, director general de Perky Blenders, una tostaduría de café de especialidad en Londres, Reino Unido. “La experiencia de comprarlo puede influir positivamente en cómo nos sentimos. En épocas más difíciles económicamente, es probable que otros artículos se tachen primero de la lista de imprescindibles diarios”.
“Los consumidores que compran regularmente en tiendas independientes establecen relaciones con la marca y el personal. Por eso, se sienten parte de los negocios que apoyan”.
Cómo podría una recesión afectar al café de especialidad
A pesar de la sólida demanda incluso con el aumento de las tasas de inflación y de los precios del café, cafeterías y tostadurías deberían anticipar un descenso de la afluencia de clientes a medida que los consumidores se aprietan el cinturón.
“La resistencia a la recesión está más relacionada con la posición del café como elemento básico cuasi-funcional dentro de los patrones de consumo”, afirma el historiador, autor y profesor Jonathan Morris. “Al trasladar estos elementos al sector del café de especialidad, sin embargo, las empresas deben recordar que, aunque los consumidores suelen mostrarse reacios a rebajar sus experiencias comprando productos de calidad inferior, existe un incentivo considerable para hacerlo cuando otros productos de café pueden ofrecer los mismos efectos a nivel funcional”.
El café tiene un precio más bajo, lo que sin duda beneficia a las cafeterías durante una crisis del costo de vida. A diferencia del sector de la gastronomía, donde solo en Reino Unido el 10 % de los negocios cerraron permanentemente tras la pandemia.
Para hacer frente a la subida de precios, es probable que los consumidores modifiquen su comportamiento de compra. Esto podría variar desde preparar más café en casa, para lo que la pandemia los preparó bien, hasta adquirir productos más baratos en supermercados.
Aunque bajar los precios podría suponer una ventaja competitiva, muchas empresas se enfrentan a márgenes de beneficio cada vez más estrechos. Los precios superaron los US $4,41 por libra a principios de febrero de 2025. Esto implica que la mayoría de tostadurías y cafeterías no tienen más remedio que subir sus precios al por menor.
¿Hasta dónde llegarán los consumidores?
“El café es a prueba de recesión, pero los negocios cafeteros no lo son. El café, en particular el de especialidad, se ha convertido en una experiencia selecta muy atractiva”, afirma Jan Anderson, CEO de CYA Cover Your Assets, un sistema de seguimiento y gestión de activos diseñado específicamente para los negocios de café. “Para muchos consumidores, se trata de una manera de mostrarse al mundo, es una parte importante de su identidad. A lo largo de mi carrera he comprendido que el café está infravalorado y que no es lo bastante caro”.
“El precio de las bebidas de café al por menor debería reflejar la calidad del café y la experiencia. Creo que muchos negocios son demasiado cautelosos al subir los precios cuando sus tarifas verdes u otros gastos aumentan, especialmente cuando sus precios están por debajo de otros negocios de su zona por miedo a perder a su clientela”, añade. “Así es como los negocios erosionan su margen de beneficios y la caída hacia el abismo es brutal”.
“Debemos confiar en que los consumidores siempre pondrán de su parte, que seguirán bebiendo sus cafés favoritos y pagando un poco más”.

Sortear las subidas de precios
Con la perspectiva de una posible recesión mundial, especialmente tras la decisión del presidente estadounidense Trump de imponer nuevos aranceles, las empresas cafeteras se ven presionadas a actuar con rapidez. Es posible que algunas pongan en marcha iniciativas como resultado de una reacción instintiva para hacer frente a la tensión añadida, pero a menudo resultan ineficaces cuando no se diseñan o implementan estratégicamente.
En su lugar, los gerentes y propietarios deberían centrarse ante todo en subir los precios, aunque sea una decisión incómoda.
“Según mi experiencia, los consumidores no dejan de tomar su café favorito aunque suban los precios pero hay que gestionarlos con cuidad. Es decir, las empresas tienen que moverse con el mercado”, explica Jan. “Cuando tus costos suben, debes aumentar tus precios. Aprendí esta valiosa lección en los comienzos de mi carrera como distribuidora de café en Nueva York, a mediados de la década de los 80”.
“Importábamos un espresso de alta calidad desde Italia y ya entonces nuestro café duplicaba el precio del siguiente mejor espresso. Hubo un periodo de seis meses en el que el precio C experimentó una serie de subidas vertiginosas”, añade. “Me ponía nerviosa subir el precio, así que pensé que podríamos absorber ese aumento, pero 30 días después hubo un incremento aún mayor. No se obtiene ningún beneficio, por mucha buena voluntad que haya, de no moverse junto al rebaño mientras las subidas de precios aún son noticia”.
Los aumentos no se detendrán
Los analistas de mercado predicen que los precios del Arábica no bajarán significativamente hasta finales de 2025. Esto ubica a tostadurías y cafeterías en una situación precaria a la hora de equilibrar calidad y rentabilidad. Predecir cómo podría cambiar el comportamiento de los consumidores en los próximos meses para adaptarse a la subida de precios podría ayudar a las empresas a reorientar sus estrategias.
“El aumento de los precios de los cafés de especialidad podría influir en el comportamiento de los clientes de varias maneras. Que haya menos gente que visite las cafeterías dependerá de cómo las empresas pasen estos costos más elevados a sus clientes y de cómo se adapten los consumidores”, afirma Matt Gillet, responsable de Square en Reino Unido.
“Puede que simplemente reduzcan la frecuencia con la que compran café, en lugar de dejarlo por completo. Puede que modifiquen ligeramente su pedido de café, optando por tamaños más pequeños o prescindiendo de complementos caros como siropes y leches alternativas para mantener bajo el costo total de su pedido”.

¿Cómo pueden adaptarse tostadurías y cafeterías a largo plazo?
El Banco Mundial estima que el crecimiento económico mundial se mantendrá estable en el 2,7 % en 2025 y 2026, asentándose en un ritmo considerado insuficiente para apoyar un desarrollo económico sostenido. Aunque esto no significa necesariamente que una recesión sea inminente, la mayoría de los indicios apuntan a un periodo de lenta recuperación económica.
En un futuro cercano, las empresas cafeteras se enfrentarán a costos cada vez mayores. A pesar de eso, aumentar los precios para gestionar los márgenes es solo una de las estrategias que pueden utilizar tostadurías y cafeterías.
Dado que se espera que los consumidores tomen más café en casa, invertir en bolsas de café y equipos de infusión al por menor probablemente resulte eficaz para atraer a más clientes y aumentar su gasto medio. Para las cafeterías, esto podría significar asociarse con un mayorista o iniciar sus propias operaciones de tostado.
“Otras opciones incluyen ofrecer productos a precios más competitivos y hacer un mejor uso de las mezclas”, afirma Jonathan. “Asegúrate de que haya una selección accesible de cafés de especialidad junto a las ofertas más exclusivas o caras. Aunque no infravalores las primeras por centrarte en las segundas”.
El servicio al cliente seguirá siendo esencial para el éxito
El café de especialidad siempre ha adoptado un enfoque centrado en el consumidor. Aunque es probable que esto se intensifique a medida que aumentan los precios y las tasas de inflación.
“Es de esperar que continúen los aumentos razonables de los precios al por menor a medida que los comercios responden a las subidas de los costos en general, no solo del café. La clave reside en que las tiendas comuniquen el valor de lo que ofrecen, incluyendo las personas, las relaciones y los procesos que hay detrás del café”, afirma Adam. “Los pequeños comerciantes deben centrarse en fijar correctamente el precio de las bebidas, comunicar su valor a los clientes y servir constantemente bebidas excepcionales”.
Más allá de comunicar los valores de la marca para justificar las subidas de precios, tostadurías y cafeterías tienen la capacidad de comprometerse con su clientela de forma más recíproca.
“Los consumidores aprecian la transparencia y las empresas pueden conectar con sus clientes en redes sociales o educarlos directamente sobre la calidad, el abastecimiento ético y el esfuerzo que hay detrás de cada taza”, afirma Matt. “Los sistemas de recompensa también ayudan a que el cliente se sienta valorado, ofreciendo ventajas exclusivas y productos de edición limitada a los seguidores fieles”.
“Al equilibrar la transparencia, el valor añadido y el compromiso con los clientes, las empresas pueden sortear el aumento de los costos y mantener al mismo tiempo una fuerte fidelidad de los clientes”.

Conclusiones finales
Mientras persistan las dudas sobre una recesión mundial, las medidas de ahorro y las estrategias enfocadas hacia el crecimiento cobrarán mayor importancia para cafeterías y tostadurías.
En última instancia, mantener relaciones sólidas con los clientes será crucial para que las empresas puedan atravesar los tiempos difíciles que se avecinan.
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Crédito de las imágenes: Perky Blenders, Square.
Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
PDG Español
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