¿El café negro es aburrido? La generación Z parece pensar que sí
- El café negro es la seña de identidad del café de la tercera ola: sin leche ni azúcar
- Una encuesta de 2024 muestra que solo el 18 % de los estadounidenses prefiere tomar café solo, un descenso de 56 % frente a 2022
- La cultura de los “pequeños caprichos” de la generación Z está cambiando el café y devolviendo el azúcar al menú
El café negro ha sido durante mucho tiempo la bebida preferida de los auténticos aficionados al café. Para la mayoría de consumidores de café de especialidad, no añadir leche ni azúcar es una especie de título honorífico.
A pesar de eso, esta bebida antes apreciada está perdiendo su atractivo entre los consumidores más jóvenes. La generación Z, en particular, le da la espalda al café negro en favor de alternativas más creativas y placenteras.
Parece que los millennials y la generación Z prefieren bebidas en las que el café es un simple ingrediente y no el protagonista. Según el reporte National Coffee Data Trends Specialty Coffee de 2024, el 24 % de los consumidores de café estadounidenses entre 18 y 24 años tomaba bebidas a base de espresso, frente al 20 % que optaba por café tradicional.
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Las preferencias de la generación Z
“Los jóvenes beben menos café solo”, afirma Gustavo Cerna, director de gestión de riesgos de materias primas de National DCP. “Los jóvenes eligen más bebidas a base de espresso con sabores y buscan personalización”.
Para la generación Z, el café negro se ha convertido, sencillamente, en algo aburrido. ¿Por qué conformarse con una simple taza de café cuando pueden beber algo más atrevido y visualmente atractivo? Las preferencias de esta generación en materia de café reflejan su deseo de nuevas experiencias y su inclinación por lo novedoso y lo colorido.
En el segmento de los cafés especiales, los hermosos cold brew personalizados con espuma fría y los lattes morados llaman la atención de los usuarios de Instagram y TikTok de la generación Z.
Las bebidas de café sofisticadas, como los macchiatos helados de caramelo, los lattes de matcha y los lattes de calabaza y especias, se han convertido en las opciones preferidas. El mercado ha respondido en consecuencia. Marcas como Starbucks y Dunkin’ han introducido una variedad de bebidas de café azucaradas y con sabores que atraen a los paladares más jóvenes, incluso bebidas que no son de café.
El café ya no es la base, sino un elemento de una mezcla más amplia y elaborada.
La tendencia también es evidente en plataformas como TikTok, donde los vídeos con elaboradas bebidas de café a menudo se vuelven virales. El café dalgona batido, los lattes helados con siropes de colores e incluso los batidos de café han conquistado la plataforma. Estas creaciones, a menudo cargadas de azúcar, leche o siropes aromatizados, hacen que el café negro parezca insípido en comparación.
Los consumidores de la generación Z buscan que el café sea una experiencia, no solo un estimulante matutino. El café solo, que antes se consideraba el epítome de la sofisticación, ahora resulta anticuado, especialmente en el contexto de una generación que prefiere la diversión y la experimentación.
Un rechazo a la cultura “seria” del café
El descenso de la popularidad del café negro entre la generación Z también puede interpretarse como un cambio cultural que se aleja de las normas establecidas por la generación X y los millennials en lo que respecta al café.
Las generaciones anteriores, que crearon y perfeccionaron el movimiento de especialidad, consideraban que el café era un tema que debía tomarse en serio.
Muchas cafeterías de especialidad siguen enorgulleciéndose de sus rigurosos estándares. A menudo, se niegan a servir leche o azúcar para preservar la “pureza” del café. En estos espacios, pedir leche o azúcar podría provocar una mirada de desaprobación o, peor aún, un comentario despectivo.
Algunos ejemplos son la cafetería estadounidense Oddly Correct, Aunty Peg’s en Melbourne y Kontact Coffee en Budapest, donde los baristas son conocidos por educar amablemente (a veces no tanto) a los clientes sobre la importancia de degustar el café en su forma pura, sin azúcar, leche ni crema.
Aunque este enfoque ha suscitado reacciones negativas. Los críticos argumentan que estas prácticas son excluyentes y representan una forma de gentrificación que hace que el café de especialidad sea inaccesible para personas de diferentes entornos sociales y económicos. El énfasis en la cultura “seria” del café ha sido criticado como esnobismo. Además, aleja a quienes prefieren su café con una nube de leche o una cucharada de azúcar.
Para la generación Z, conocida por su activismo y compromiso con la eliminación de las divisiones sociales, económicas y raciales, este elitismo no va con ellos. Rechazan la idea de que tomar café deba ser un asunto serio.
“La generación Z busca experiencias: descubrir nuevos sabores, nuevas tendencias, colaboraciones novedosas con estrellas de las redes sociales”, afirma Gustavo. “Las generaciones actuales valoran menos el café y más la experiencia”.
Adoptan un enfoque más inclusivo, divertido y relajado, en el que todo el mundo es libre de disfrutar de su café como quiera. En este contexto, el café solo, asociado a una cultura del café anticuada y rígida, suele considerarse vergonzoso.

El azúcar es dulce y también la cultura del café de la generación Z
El auge de las bebidas de café azucaradas entre la generación Z refleja cambios más amplios en las actitudes de esta generación hacia la alimentación, la salud y el consumo. Las empresas de lácteos y de leche vegetal están perdiendo cuota de mercado, pero el azúcar está en alza.
El informe de la National Coffee Association de 2024 revela que el consumo de edulcorantes en el café durante el día anterior era superior en enero de 2024, con un 52 % que añadía edulcorantes o siropes, un aumento del 7 % con respecto al año anterior.
A diferencia de los millennials, que a menudo se caracterizaban por su adhesión a las tendencias de salud y bienestar, la generación Z es más proclive a considerar la comida y la bebida como parte de un estilo de vida equilibrado que incluye tanto opciones saludables como caprichos.
La popularidad de las bebidas de café azucaradas se ajusta a la tendencia general de la generación Z de buscar dulces y caprichos reconfortantes. Esto podría tener su origen en la “newstalgia” de la generación Z, es decir, el interés por los alimentos populares (a menudo azucarados) de los años 80 y 90, probablemente debido a que sus padres comparten con ellos sus alimentos favoritos de la infancia.
El azúcar está en auge, no solo en el café, sino en diversas categorías de alimentos y bebidas. Esta generación adopta una mentalidad de “date un capricho”.
“Las bebidas azucaradas y los caprichos están en auge entre los jóvenes, y las marcas están respondiendo agresivamente a esta tendencia”, afirma Gustavo. “Creo que las nuevas generaciones beben café antes que las generaciones anteriores porque el azúcar y los sabores se convierten en un punto de entrada más accesible. Pasan de beber refrescos a beber café o bebidas a base de té con azúcar o sabores añadidos”.
Las prioridades de consumo son diferentes
Las redes sociales desempeñan un papel importante en este sentido, con plataformas como TikTok e Instagram impulsando las tendencias y promocionando bebidas de café que apuestan tanto por el atractivo estético como por el sabor. Entre más colorida, creativa y apetecible sea la bebida, mejor.
Las limitaciones presupuestarias también influyen. Muchos miembros de la generación Z son estudiantes o profesionales que están empezando su carrera y que quizá no dispongan de ingresos para gastar en café negro de alta calidad. Las bebidas azucaradas y aromatizadas son una forma más asequible de disfrutar del café, ya que suelen costar menos que un café de origen único en una cafetería de especialidad.
Además, la generación Z tiende a priorizar las experiencias sobre los bienes materiales. En este contexto, el café no es solo una bebida, sino una experiencia. Es una oportunidad para probar algo nuevo, compartirlo en redes sociales y disfrutarlo con amigos.
Las elecciones de café de esta generación reflejan un deseo de novedad y variedad, más que una búsqueda de la pureza o un compromiso con un único perfil de sabor.
En este panorama cultural, el café solo, que antes era el dominio de los auténticos aficionados al café, está perdiendo terreno. Eso no quiere decir que no vaya a volver.
“Cuando esos jóvenes vayan llegando a los treinta o cuarenta años, tendrán que volver al café solo porque será muy difícil continuar tomando bebidas azucaradas al mismo ritmo”, afirma Gustavo.

Conclusiones finales
Para la generación Z, el café es menos un ritual matutino y más un lienzo creativo, un capricho dulce y una experiencia comunitaria.
El reinado del café negro está siendo eclipsado por una nueva ola de coloridas y azucaradas mezclas de café. Así, están redefiniendo lo que significa disfrutar de una taza y lo que es socialmente aceptable en el café.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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