Existe una brecha tecnológica en la industria del café
- El COVID-19 y el aumento de los costos aceleraron la tecnología en el sector cafetero
- La mayoría de las innovaciones tecnológicas se concentran en los países consumidores
- Algunos consideran que es un error de perspectiva afirmar que las fincas cafeteras no innovan
Es posible que nunca hayas oído hablar del Olive Challenge Demo Day. Este concurso anual, que se celebra en Atenas, se organiza en colaboración con el Gobierno griego. Invita a las principales partes interesadas de la industria del aceite de oliva a presentar “la próxima gran novedad” del sector.
En 2022, por ejemplo, se presentaron 15 nuevas ideas, todas con el potencial de revolucionar la producción de aceitunas y aceite de oliva. Entre ellas se encontraban desde un sistema digital para ayudar a controlar las plagas durante el cultivo hasta nuevos productos inusuales, como gotas de aceite de oliva para los oídos y una plataforma en la nube para garantizar la calidad durante el almacenamiento y la entrega.
En el Norte Global, innovaciones tecnológicas como estas se proponen e implementan constantemente al nivel de la producción. Su objetivo suele ser mejorar la eficiencia, reducir los costos y aumentar la competitividad, o una combinación de las tres.
También, se introducen regularmente innovaciones pioneras en la industria del café, en un esfuerzo por hacerla más eficiente, rentable y progresivamente más sostenible desde el punto de vista ambiental. A diferencia del aceite de oliva, la mayoría de estas innovaciones tienden a producirse en las fases posteriores a la producción, como el tueste o la atención al cliente.
En muchos casos, los avances tecnológicos en el extremo de la cadena de suministro que corresponde al consumidor han superado con creces a los de la fase de agricultura. Solo en Reino Unido el mercado del café automatizado de alta calidad ha duplicado su tamaño desde 2016.
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Discrepancias a analizar
Nick Castellano, especialista en marketing, afirma que se han producido muchos avances, especialmente para los baristas. “Una tendencia que veo es que se está automatizando mucho más el registro de la preparación detrás de la barra, con el fin de comprender lo que ocurre en la máquina de espresso y mejorar el trabajo del barista”, explica.
El COVID-19 y la respuesta global para contenerlo aceleró la tecnología en muchos sectores, incluido el del café. Para sobrevivir, muchas cafeterías y tostadurías se apresuraron a introducir soluciones digitales con objeto de seguir llegando a sus clientes. En paralelo, áreas como el tostado y la infusión en casa se desarrollaron a una velocidad vertiginosa para satisfacer la demanda.
La consiguiente escasez de mano de obra, las interrupciones logísticas y, más recientemente, el aumento de los costos energéticos, han hecho que muchas empresas orientadas al cliente mantengan esta trayectoria de innovación para seguir siendo competitivas.
En cambio, a nivel de finca, poco ha cambiado durante el mismo periodo, a pesar de que muchos productores sufren problemas similares. En Colombia, por ejemplo, la mayor parte del café sigue recolectándose a mano. Esta práctica requiere mucho tiempo y trabajo, y no responde bien a la escasez de mano de obra y al aumento de los costos productivos.
Hasta la fecha, la mecanización generalizada en el cultivo del café sigue siendo, en su mayor parte, patrimonio exclusivo de Brasil. En el país muchos productores adoptaron técnicas mecanizadas en la década de 1960 para enfrentar el aumento de la demanda mundial.
Esto contrasta con la industria olivera, en la que la mayoría de los olivares de todo el mundo utilizan algún tipo de poda mecanizada que sacude las aceitunas de los árboles y las recoge en una red, lo que reduce la dependencia de los recolectores.
Limitaciones en origen
Nick explica que una de las principales razones por las que los productores de café se han quedado atrás en términos de innovación agrícola se reduce a la disponibilidad de capital. “En términos de tecnología, la innovación proviene principalmente de las grandes fincas. Han estado experimentando con la fermentación, por ejemplo, para comprender cómo reacciona el café durante la fermentación y manipular ese proceso”.
“En general, no hay mucha inversión nacional o de los agricultores destinada a la innovación tecnológica en la producción. Muchos simplemente no ven el retorno de la inversión, al menos en América Latina. En Colombia, la mentalidad sigue siendo la de asegurar un flujo de caja suficiente para pagar los alimentos y las facturas. La mentalidad de visión a largo plazo se percibe como un lujo”.
Él explica que los apuros económicos y la inflación dificultan la experimentación para los productores. En cambio, los países consumidores cuentan con importadores, tostadores, distribuidores, cafeterías y baristas. Así, crean un colectivo más amplio donde es más fácil justificar la inversión e impulsar la innovación.

Igualar las condiciones
Aprovechar la tecnología en la producción es sin duda una inversión sectorial que vale la pena, dado que el cambio climático se agrava y los costos de producción se disparan.
Las innovaciones para aumentar la resiliencia climática de los cafetos, mejorar la productividad y perfeccionar la recopilación de datos para optimizar la consistencia y la eficiencia contribuirán en gran medida a abordar las preocupaciones medioambientales y de ingresos dignos.
Aunque hay varias empresas en los países consumidores que trabajan en ello, como Cropster, Demetria y Farmer Connect, ¿cómo podrían los propios caficultores desarrollar nuevas soluciones?
“Lo más importante es, en primer lugar, comprender el costo de producción y encontrar formas asequibles de recopilar y analizar esos datos”, afirma Nick. “Estas son las bases que debemos cubrir antes de que los productores puedan impulsar la innovación”.
Concientizar sobre los beneficios del desarrollo tecnológico en la producción y exponer claramente el retorno de la inversión también ayudará a garantizar las asociaciones público-privadas para la financiación nacional en los países productores de café. Esto abrirá las puertas a soluciones tecnológicas generadas en origen y adaptadas a los contextos y necesidades locales.

Conclusiones finales
A pesar de eso, no todos están de acuerdo en que los países consumidores deban dar por sentado que su visión relativamente limitada de lo que es la innovación deba tener prioridad. Kostas Kallivrousis explica que la innovación en áreas distintas del ámbito tecnológico está considerablemente más avanzada que en algunos países del Norte Global.
Por ejemplo, las innovaciones sociales, como las cooperativas de propiedad democrática, son una contribución increíble a la calidad de vida de los productores de café. Estas innovaciones, explica Kostas, son tan necesarias para el avance del sector cafetero como las innovaciones impulsadas por la maquinaria.
“¿La innovación proviene realmente de los países consumidores?”, pregunta, “¿o lo que llamamos innovación es solo nuestra idea de cómo debería ser el futuro?”.
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Traducido por Almudena Torrecilla Aznar. Traducción editada por Alejandra Soto.
Nota editorial: este artículo fue publicado originalmente en inglés en Coffee Intelligence
PDG Español
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